5 nov 2013

Puerto Rico, cerca de ser la Grecia de América


Puede que el fantasma del default se haya esfumado de Washington, pero sin duda todavía ronda una de las posesiones más exóticas de Estados Unidos.
Puerto Rico, un territorio estadounidense con gobierno propio, está en la mira de los justicieros de los bonos. Si bien los títulos de deuda del Tesoro norteamericano son un activo de reserva global, no se puede decir lo mismo de los bonos emitidos por el gobierno de la isla en San Juan. Los rendimientos de esa deuda vienen subiendo abruptamente.
El de Puerto Rico es un choque con la realidad que llega con atraso. Las finanzas del territorio hace tiempo que vienen mal. San Juan contrajo deudas por u$s 70.000 millones, no muy lejos de su PBI de u$s 100.000 millones. Muchos estados de Estados Unidos tienen problemas financieros y los desequilibrios de la isla (que combina su economía debilitada con un abultado gasto público y enormes subsidios) les resultan familiares. Pero en el caso de San Juan, son a mucha mayor escala.
Lo que sorprende es el tiempo se tomaron los inversores para descubrirlo. Quizás sea producto de la ambigua posición de Puerto Rico. No es un estado estadounidense y tampoco un país independiente. Los portorriqueños son ciudadanos norteamericanos pero no pagan impuestos federales sobre sus ingresos. Y es por ésta última razón que los inversores, tranquilos, ignoraron el despilfarro de la isla. Mientras tanto, la doble ciudadanía que adquieren sus habitantes los convenció de la renuencia in extremis de Washington de contrarrestar el colapso financiero de Puerto Rico.
El tardío reconocimiento por parte de los inversores de que Puerto Rico (si bien es una versión norteamericana de Grecia, podría no merecer un rescate griego) empujó a San Juan más cerca del acantilado. Irónicamente, el status constitucional de la isla (el cual sus habitantes votaron cambiar en un referéndum no vinculante el año pasado) podría dificultar más cualquier resolución, si fuera necesaria alguna. A diferencia de las municipalidades norteamericanas, Puerto Rico no puede declararse en quiebra. Cualquier reestructuración de deuda podría ser un polvorín legal.

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