En efecto, esta primera votación se caracterizó por una de las menores tasas de participación ciudadana de que se tenga registro para una elección presidencial, pese a que nueve nombres figuraban en el voto. Aunque puesto en perspectiva los expertos dicen que lo ocurrido en Chile está en línea con lo que es la experiencia internacional del voto voluntario, no deja de ser inquietante que cerca de sólo 6,7 millones de chilenos hayan votado en esta elección.
La segunda vuelta presidencial del próximo mes plantea, entonces, un desafío importante, el cual debiera expresarse en un discusión de fondo sobre visiones de país y propuestas de cambio. Tal vez por el alto número de postulantes a La Moneda, en la primera vuelta electoral ese debate de ideas resultó relativamente débil. Ahora, sin embargo, la oportunidad es evidente y debiera ser ineludible.
Si, como ha quedado en evidencia, son tan distintas las visiones de las candidaturas que van al balotaje, es clave que la ciudadanía acceda a la mayor cantidad de información y pueda pronunciarse con conocimiento de causa sobre qué medidas y qué efectos podrían tener las distintas visiones programáticas.
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