El crecimiento económico de Estados Unidos se aceleró inesperadamente en el segundo trimestre y estableció la base para una mayor firmeza en el resto del año, pese a lo cual la Reserva Federal no dio indicios de que planee recortar los estímulos monetarios.
El Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos creció 1,7% a tasa anual, anunció ayer el Departamento de Comercio, por sobre la cifra revisada a la baja de una expansión de 1,1% en el primer trimestre (originalmente se había informado 1,8%). Economistas consultados por Reuters pronosticaban que la economía habría crecido a un ritmo de un 1% en el segundo trimestre.
Aún así, el reporte marcó el tercer trimestre consecutivo en que el PBI crece por debajo de 2%, un ritmo que normalmente sería muy suave como para reducir el desempleo. No obstante, todo indica que el crecimiento tenderá a cobrar un mayor impulso en la segunda mitad del año.
Además del crecimiento, otro informe mostró que los empleadores privados mantuvieron un mayor ritmo de contrataciones en julio, lo que contribuyó a una mejoría en el panorama económico.
El Informe Nacional de Empleo del procesador de nóminas ADP mostró que los empleadores privados de Estados Unidos crearon 200.000 puestos de trabajo en julio, más que la lectura de 180.000 prevista por los economistas. Tenemos una sorpresa alcista en el PIB que dice mucho sobre la recuperación del empleo que estamos logrando. La recuperación en la economía está comenzando a enraizarse, comentó Andre Bakhos, director de mercados de Lek Securities en Nueva York.
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